A partir de la asunción de Evo Morales en Bolivia y las intervenciones del presidente Chávez de Venezuela a favor del reclamo boliviano por una salida al mar, comenzó a construirse una relación bilateral más estrecha y los encuentros entre ambos mandatarios se hicieron más frecuentes. Es muy extensa y variada la cantidad de proyectos firmados entre los presidentes, como así también la cantidad de fondos venezolanos invertidos en asistencia y en proyectos económicos de índole primordialmente energética. También se percibe una amalgama de ideas afines, motoras de políticas que apuntan en direcciones similares, coincidentes a la Revolución Bolivariana propugnada por el presidente Chávez, como así también a la reivindicación indígena o Capitalismo Andino liderado por el presidente Morales. Más allá de influencias o sincronicidades producto de variables regionales y/o locales concurrentes, lo cierto es que ambos están rediseñando el mapa regional. Los antiguos alineamientos en Sudamérica están en crisis pero se van insinuando nuevas alianzas. Tanto Venezuela como Bolivia detentan las mayores reservas de petróleo y de gas en el continente y esto seguirá modificando las relaciones de fuerza en la región. Paralelamente se estaría dibujando un nuevo alineamiento entre Bolivia, Cuba y Venezuela en el que se combinan coincidencias ideológicas, como el rechazo a las políticas norteamericanas con propuestas de integración regional como el ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) lanzada por Hugo Chávez.