Si Friedrich Nietzsche tuviera que responder esta pregunta quizás diría que el éxito del desarrollo se sustenta en que existen personas que se creen subdesarrolladas. Entonces, ¿qué es más real que aquello en lo que uno cree? Ana Karina es una niña boliviana que no pasa los 7 años, no sabe leer ni escribir y ensancha los porcentajes de damnificados por las inundaciones en la zona amazónica de Bolivia. Poco sabe de las teorías económicas que dominaron el imaginario social en los últimos siglos; ni de Henry Truman quien en 1949 popularizó el término desarrollo desde un enfoque económico. Si bien la realidad de esta niña encaja con lo que actualmente se considera subdesarrollo, también puede leerse con los ojos del antropólogo Horacio Esteva, quién plantea una mirada nueva y una salida original para los hombres que padecen del mote negativo que subyace a la definición